Ley de resiliencia climática, la propuesta de Europa para hacer frente a los riesgos climáticos

El pasado 27 de octubre, la Comisión Europea presentó la propuesta de ley de resiliencia climática con una idea de fondo sencilla: dejar de reaccionar después del desastre y empezar a anticiparse.


Bruselas pone sobre la mesa esta propuesta después del “verano de la verdad”, como la propia Comisión ha denominado al verano de 2026. Y es que las olas de calor, los incendios, las sequías y las inundaciones han afectado a numerosos países.

El marco trae obligaciones concretas para los Estados, nuevas herramientas y un esfuerzo adicional para reforzar el aseguramiento, medidas cuyo éxito se fundamenta en la disponibilidad de datos.


Te contamos qué cambia y qué puede suponer para quienes gestionan riesgos naturales.

Qué incluye la propuesta de ley de resiliencia climática

La ley, pendiente de negociación y aprobación y, por tanto, sujeta a posibles cambios por el camino, llama la atención por la trayectoria de calentamiento que establece. La propuesta asume que el planeta estará 1,5 ºC más caliente en 2030, 2 ºC en 2050 y 3 ºC a final de siglo.


Si se aprueba tal y como está, cada Estado tendría que hacer una evaluación nacional de riesgos climáticos antes de junio de 2029, incluida, cuando proceda, la escala subnacional. Y antes de que acabe 2030, debería aprobar un único plan estratégico de resiliencia climática que reuniría en un solo documento la planificación de adaptación que hoy está repartida en varios instrumentos.


Asimismo, para cada gran riesgo climático, habría que designar qué administración se encarga de gestionarlo, desde la prevención hasta la respuesta.


Fuera del texto legal, el marco aborda también los seguros.


Hoy en día, solo en torno al 25 % de las pérdidas por catástrofes naturales en la UE está asegurado, así que la Comisión creará una Alianza para el Seguro Climático que reduzca esa brecha. Entre las ideas a explorar figuran los seguros paramétricos, que indemnizan de forma automática cuando, por ejemplo, el caudal de un río alcanza el umbral pactado. Este modelo, no obstante, solo funciona si hay buenas redes de medición en el territorio.

Fuente: Pixabay

Las herramientas del marco europeo de resiliencia climática

Este nuevo marco viene acompañado de tres herramientas digitales ya disponibles que permiten conocer a qué peligros se enfrenta cada territorio, sus vulnerabilidades y por dónde hay que empezar a actuar.


Estas utilidades son:


  • El Visor Climático Europeo, un mapa interactivo de peligros climáticos proyectados. Permite ver, por ejemplo, qué supondría para un municipio concreto un planeta con 2 ºC más de calor.
  • El Navegador de Herramientas de Resiliencia Climática, un repositorio de herramientas revisadas que ayuda a elegir las más útiles según el territorio, el sector y la vulnerabilidad.
  • El Explorador de Soluciones, con medidas de adaptación ya probadas por regiones, ciudades y comunidades. Se puede filtrar por peligro, sector o ubicación.


Todas se integrarán en una plataforma europea que acabará sustituyendo a Climate-ADAPT.


La Comisión también se ha comprometido a presentar un plan de aplicación con apoyo específico para el nivel local y regional en los seis meses siguientes a la aprobación de la ley. Además, se identificarán los 100 territorios europeos más vulnerables y se preparará una estrategia de turismo sostenible.


Número anual de olas de calor proyectado por municipio en la península ibérica para un calentamiento global de 2 ºC, previsto hacia 2050. Se considera ola de calor un periodo de al menos tres días seguidos con temperaturas máximas por encima de las registradas el 99 % de los días entre 1991 y 2020. Fuente: Visor Climático Europeo, Copernicus Climate Change Service / ECMWF

Del mapa europeo al dato local

Ahora bien, estas herramientas trabajan a gran escala y con proyecciones, así que los datos hiperlocales van a adquirir un valor esencial.


Esta información se recopila con soluciones de monitorización ambiental en tiempo real, con estaciones meteorológicas automáticas, sensores de caudal en los ríos o redes LoRaWAN en zonas sin cobertura. De esta forma no solo se activan los sistemas de alerta temprana, sino que las evaluaciones de riesgos climáticos disponen de más datos para trabajar y hacer análisis más certeros.


Porque invertir en prevención sale a cuenta. Tal y como se recoge en la comunicación del marco, las pérdidas por fenómenos climáticos extremos rondan ya los 50 000 millones de euros al año en la UE, mientras que adaptarse costaría unos 70 000 millones anuales con un retorno de entre 2 y 10 euros por cada euro invertido.

La ley de resiliencia climática vista desde el territorio

La iniciativa está aún en sus primeras fases y queda mucho por concretar, con algunas medidas que no verán la luz hasta 2030.


Pero el camino está trazado y en él la monitorización local va a tener un papel estelar, porque una cuenca mediterránea, un valle de montaña o una ladera inestable no se protegen con proyecciones a gran escala. Saber qué está pasando en cada lugar y saberlo a tiempo es lo que va a salvar vidas.


Si gestionas un territorio expuesto y quieres saber qué datos necesitarás para tu evaluación de riesgos, hablemos.